9 feb 2013

San Millán de la Cogolla.- La Rioja (España)

El Monasterio de Yuso  ( o de abajo), se encuentra encajonado en un hermoso valle y a los pies del monasterio de Suso ( o de arriba).
Rodeado de montañas, el agua de lluvia se filtra debajo del edificio. La lluvia mantiene el nivel freático, pero cuando viene un año seco el nivel del agua desciende, y desciende lo que hay encima. Por eso de vez en cuando el edificio cimbrea, se mueve. Hay columnas que están desplazadas 12 centímetros del enclave original.


Los Monasterios de Suso y Yuso de San Millán de la Cogolla fueron declarados Patrimonio de la Humanidad, por razones históricas, artísticas, religiosas, lingüísticas y literarias.




Situados en el pueblo de San Millán de la Cogolla, en las estribaciones de la Sierra de la Demanda, bajo las cumbres del San Lorenzo.

El Monasterio de Yuso fue rehecho en estilo Herreriano durante el siglo XVI, sobre el que fuera cenobio de Yuso del año 1067. En él encontramos diferentes estilos, renacentista y barroco principalmente. 
Alberga numerosas obras de arte, desde los marfiles del siglo XI hasta las pinturas de Rizzi, rejería, retablos, una biblioteca con más de 300 documentos originales de los siglos XI al XV, códices de los siglos XII y XIII, incunables...

Tras la expulsión de los musulmanes con la toma de Calahorra, los monasterios de San Millán cuentan con la protección de los reyes de Pamplona. Se cuenta con la seguridad suficiente para reemprender la tarea del scriptorium o escritorio donde los monjes realizan la labor de copistas.

El número de códices ilustrados y la calidad de las miniaturas de alguno de ellos, revelan la presencia en San Millán de un escritorio importante tanto para la cultura como para el arte de la miniatura altomedieval. Hoy en día conservamos unos treinta manuscritos del siglo X, aunque la mayor parte de ellos se guardan en la Real Academia de la Historia de Madrid.


Entre los códices procedentes de San Millán se encuentran:
El Códice 60, del siglo XI, que contiene las Glosas Emilianenses, las primeras palabras escritas en el lenguaje del pueblo, origen del castellano; y también palabras en vascuence.
El Códice 46, fechado en 964. Diccionario enciclopédico de 20.000 artículos que contiene el saber de la época.
Herederos del antiguo escritorio son el conjunto de archivo y biblioteca que podemos contemplar en el monasterio de San Millán de Yuso. Una de las mejores bibliotecas monásticas de España, ya que se conserva más del 80% de los libros originales.
En el mismo monasterio firma sus versos Gonzalo de Berceo, primer poeta castellano de nombre conocido.

La iglesia, edificada entre los años 1504 y 1540, tiene tres naves, con crucero y cimborrio ovalado con linterna. 

Retablo mayor, obra de 1657, con pinturas de Juan Rizzi
Rizzi pintó al anacoreta Millán, ataviado con el hábito de peregrino y la cruz en el pecho, luchando en la batalla de Hacinas (Burgos) .

Cada comienzo de primavera y de otoño, en torno al 21 de marzo y septiembre, tiene lugar el equinoccio. Son los días de igual duración del día y de la noche, cuando el sol se proyecta directamente sobre la línea del ecuador. Alrededor de las seis de la tarde, en el monasterio de Yuso se puede ver sobre el cuerpo central del templo un círculo perfecto de luz solar. Dura apenas unos minutos. El rayo de luz entra por el rosetón de la parte trasera, pasa por el círculo que corona el trascoro y da en el centro geométrico de la iglesia


Órgano barroco del s. XVIII


El claustro de la planta baja, procesional, comienza a construirse en el siglo XVI. Es renacentista con bóvedas góticas. Esta decorada puerta dará acceso al claustro en las grandes festividades. 

La sacristía, de gran valor artístico.
Sobre la cajonera de nogal encontramos una colección de óleos sobre cobre; en los muros, grandes lienzos traídos desde Nápoles y un retablo barroco presidido por una talla de Nuestra Señora de los Ángeles, de la escuela sevillana (siglo XVIII).

El suelo de la sacristía es de alabastro blanco, que tiene la propiedad de conservar el calor; gracias a esto se han conservado las pinturas. De estilo rococó, está tal y como la dejó el artista en 1760.

En la sacristía se guarda el "facistol",  empleado para cantar gregoriano, un atril de varias caras donde se apoyaban los cantorales. Sólo había un libro, pero se giraba el facistol y se cantaba a voces intermitentes.

La colección de cantorales de Yuso es una de las cuatro completas que se conservan en España.
Colección de inmenso tamaño que comprende veintinueve volúmenes copiados entre los años 1729 y 1731, bien conservados a pesar de algunos desperfectos superficiales. Las hojas (pergaminos) están hechas con piel de vacuno.
Como la piel de estos cantorales corría el riesgo de pudrirse, abrieron un orificio en el lateral de la pared de la biblioteca por el que entraba el aire frío. Debajo de los libros colocaron un filtro de veinte centímetros, rellenado de piedras porosas que retienen la humedad del aire y convierte el aire húmedo en seco. Éste, más ligero, sube y sale por otro agujero al exterior. Con este sistema de refrigeración conservan los cantorales, que, dicho sea de paso, son unos libros de unos ochenta kilos cada uno

Archivo y biblioteca pueden ser considerados entre los mejores de la España monástica.

La Biblioteca se conserva tal como quedó  amueblada a finales del siglo XVIII.


Entre los ejemplares que se pueden consultar en la web de la fundación se encuentra el Cartulario del monasterio de Yuso, más conocido como 'Becerro Galicano', que consta de 255 folios escritos hacia el 1196, documentos originales de donaciones, compras, ventas y privilegios otorgados al monasterio y que comienza con los 'Votos del Conde Fernán González'.

También destacan el Bulario del siglo XIV y las 'Anotaciones y meditaciones del Evangelio' de Jerónimo Nadal, impreso en Amberes en 1595 y que cuenta con 149 grabados policromados a mano uno a uno con gran maestría, lo que le convierte en único en el mundo ya que el original es en blanco y negro.

En la colección del monasterio sobresalen las arcas relicarios de San Millán (s. XI) y la de San Felices (s. XII), por sus marfiles románicos.
Son veinticuatro , once a cada lado del arca, y uno en el centro de cada uno de los frontispicios. Así se mantuvo el arca hasta el expolio francés de 1809. Entonces la despojaron de los metales y piedras preciosas y se perdieron unos cuantos marfiles. Algunos de ellos han ido apareciendo en museos foráneos: San Petersburgo, Berlín o Florencia.

En el relicario de plata realizado en 1944 están  incrustados los marfiles originales - románicos del siglo XI- que se conservan.
En otra vitrina, podemos ver la arqueta de las reliquias a la que estaban adosados los marfiles, todavía forrada con seda árabe de la primera mitad del siglo XI.


Monasterio de Suso ( o de arriba)

Suso  surgió de las cuevas que habitaron los eremitas discípulos de San Millán, allá por el siglo VI. Pueden observarse diferentes estilos arquitectónicos que fueron superponiéndose entre los siglos VI y XI: visigótico, mozárabe y románico. 
Al atravesar  la puerta del monasterio de Suso pisamos sobre un empedrado que representa una alfombra mozárabe del siglo XI.   Más adelante, un arco visigótico comunica con un pequeño claustro cuyo suelo está empedrado en "opus espigatum" (obra espigada), con algo de pendiente para solucionar aguas y nieves.
A la izquierda del claustro, los siete sepulcros de los infantes de Lara.  A la derecha, los enterramientos de tres reinas de Navarra.

 Cenotafio de San Millán, en alabastro negro esculpido en el siglo XII

En el año 1002 el monasterio sufrió un incendio debido a la última campaña de Almanzor.
Por suerte, el cenobio no quedó destruido del todo y Sancho "el Mayor" de Navarra mandó restaurar el monasterio y fomentó la atracción de los peregrinos.
Las bóvedas nos muestran restos de policromía de los siglos X y XI, y los capiteles son de alabastro, visigótico-mozárabes. Se les denomina "de cesta" por su forma cilíndrica y en ellos aparecen dibujos varios,  discos solares, formas geométricas, grecas onduladas, rosetas o cabezas de animales



Los monasterios de Suso y Yuso son independientes. Es necesario gestionar la visita por separado Suso. Reservas

No se puede acceder al monasterio con vehículo privado. Un bus sale del aparcamiento de La Central de Reservas (2 km).